El consolador (también conocido en su forma inglesa como dildo) es un complemento sexual en forma de falo, utilizado tanto en la masturbación como en las relaciones sexuales.

La Historia del Consolador

Dildo

El nombre inglés dildo se refería originalmente a un instrumento náutico que se usaba para asegurar los remos de una lancha. El dildo de madera, que tenía una forma parecida a la de los dildos modernos, se insertaba en un orificio que las naves tenían para este propósito. El poblado de Dildo y la Isla de Dildo en Terranova (Canadá) recibieron su nombre de ese dildo náutico.

Es probable que el juguete sexual haya recibido su nombre del instrumento náutico por la similitud de su forma. También es probable que el nombre se derive de la palabra italiana diletto (deleite).

El uso del término dildo como objeto sexual aparece por primera vez en el lenguaje inglés durante el siglo XVII, en las obras de teatro El alquimista de Ben Jonson y El cuento de invierno de William Shakespeare.

El uso del término inglés dil doul para decir pene erecto también está documentado en el siglo XVII en el título de la canción The maids complaint for want of a dil doul, que se traduce como 'la queja de la chica por la falta de un Dil Doul'.

La filósofa feminista española Beatriz Preciado, en el capítulo 1 de su libro Manifiesto contrasexual (2000), aclara que prefiere usar el término 'dildo' proveniente de la cultura anglosajona que los diferentes sinónimos en castellano: 'cinturón polla' o 'polla de plástico' porque, como se demuestra en el libro, un dildo no es una 'polla de plástico', sino que más bien, y pese a las apariencias, una polla es un dildo de carne.

Historia

Las referencias más antiguas que se conocen es que detallan su uso como elemento decorativo o escultórico durante celebraciones de fiestas de fertilidad o cosecha, en muchas ocasiones acompañadas de vaginas, penes y testículos, en muchas culturas ancestrales.

El consolador más antiguo del mundo es un falo de piedra muy pulida de 20 cm de longitud y 3 cm de diámetro, del 27 000 a. C. (del periodo Paleolítico Superior). Fue encontrado en la cueva Hohle Fels, a unos 500 m sobre el nivel del mar, en el valle del río Ach, cerca de la aldea de Schelklingen (Ulm, Alemania). Estaba roto en varios pedazos y hace poco, en 2005, cuando se halló el trozo n.º 14, se pudo armar el rompecabezas.

Actualmente se expone en el museo prehistórico de Blaubeuren, en una exhibición llamada 'El Arte en la Era de Hielo: Indudablemente Masculino'. Olisbo del 27 000 a. C.; hallado en Dolní Vestonice (República Checa)

En Dolní Vestonice (República Checa) se halló un consolador también del 27 000 a. C. Los arqueólogos decidieron que era una típica Venus paleolítica, pero estilizada (aunque no pueden explicar las estrías transversales).

Las muestras de restos arqueológicos así como en escritos se han encontrado pruebas de su uso por las culturas más adelantadas en su tiempo, incluyendo los egipcios, griegos, romanos y chinos. Los romanos hacían objetos semejantes a enormes penes con velas.

En el siglo VI a. C. los egipcios utilizaban consoladores. En un vaso griego del siglo VI a. C., se ve una mujer inclinada para realizar sexo oral a un varón, mientras otro varón le introduce un consolador en el ano. En otro vaso griego del siglo V a. C., se ve una mujer utilizando un consolador.

Existen documentos indicando que durante la época griega se vendían los olisbos, que estaban hechos tanto en piedra, como cuero y a veces de madera.

En el antiguo Oriente se fabricaban consoladores con boñiga de camello seca y recubierta con resina.

Las mujeres chinas en el siglo XV utilizaban consoladores de madera laqueada, con superficies texturizadas.

Durante la Italia del Renacimiento, al uso del consolador se le añadió el aceite de oliva como lubricante.

En la época victoriana se comienza a emplear el consolador de goma, más cómodo que sus iguales anteriores. Fue durante esta época cuando se empiezan a tratar casos de histeria haciendo uso de consoladores y vibradores, muy populares terapéuticamente. El procurarse placer sexual estaba prohibido para la mujer por ser algo escandaloso, por lo que al final su único uso era terapéutico.

En 1966 el estadounidense Ted Marche fue el pionero en la manufactura y distribución de consoladores de goma y otros juguetes eróticos.

Llegado el siglo XX y la cinematografía se comienzan a dar otros usos artísticos al complemento sexual.

En la actualidad existen de todos los tamaños, formas y flexibilidad, de manera que pueden alcanzarse las principales zonas erógenas del cuerpo, sabores y colores para quienes no soporten el gusto o la textura del elemento con el que está fabricado.

Hysteria: El Origen del vibrador

La invención de los dildos (o consoladores) data casi de la prehistoria, pero los vibradores surgieron en Inglaterra en 1880 gracias al doctor Joseph Mortimer Granville, que se dedicaba a tratar la "Hysteria" femenina. Una enfermedad de las mujeres diagnosticada ya en la época greco-romana que se describía como "útero ardiente" o "fiebres vaginales", cuyo síntoma era la histeria e irritabilidad de la mujer y se trataba provocando a la mujer un "paroxismo nervioso" (término curioso para describir el orgasmo femenino).

En la Grecia clásica y Edad media, se recetaba a las comadronas introducir un dedo con aceite en la vagina de la "Histérica" y agitar bien fuerte para calmar a la paciente. Sin embargo, en la época victoriana se realizaba la estimulación del clítoris. Esto llevó al doctor Joseph Mórtimer a tener terribles dolores en la mano con tanta estimulación y en plena época industrial decidió desarrollar el primer vibrador para ahorrarse el trabajo manual.

Lo más curioso es que en aquella época se consideraba impropio que una mujer entrara sola al consultorio de un médico, por lo que generalmente las madres y en algunos casos los maridos de las pacientes, se sentaban tranquilamente a un lado de la camilla mientras el médico masturbaba a su hija o esposa.

Al ser una terapia muy demandada, el potencial mercado para los vibradores era enorme, y esto fue aprovechado por la empresa Hamilton Beach que los patentó en 1902. Así, el vibrador personal fue el tercer aparato eléctrico disponible en los hogares, solamente precedido por la nevera y el ventilador, pero mucho más antiguo que la plancha eléctrica, la licuadora y la aspiradora. Las mujeres podían comprar sus aparatos por correo ya que se anunciaban normalmente en revistas de decoración y bordado.

Su comercialización llegó a tal extremo que algunos modelos incluían un recambio adaptable que convertía al vibrador ¡en una batidora!

La buena imagen y reputación de los vibradores cambió a mediados del siglo XX por dos razones. Porque en 1952, la Asociación Americana de Psiquiatría declaró oficialmente que la histeria femenina no era una enfermedad legítima, sino un mito anticuado, y el segundo motivo fue que las películas pornográficas tuvieran más difusión, y varias mostraban actrices utilizando el vibrador como juguete sexual y la gente los empezó a ver como objetos de perversión.

Esto originó que los vibradores desaparecieran de las revistas femeninas, catálogos y estantes de tiendas populares como Sears, donde se habían vendido durante casi medio siglo.

A partir de la revolución sexual de las 70 los vibradores fueron recuperando notoriedad, pero ya siempre asociados a la sexualidad y en la actualidad hay toda una industria dedicada a ellos, hoy es posible encontrarlos ¡hasta como un accesorio para el IPod!.

Lo que me resulta fascinante de esta historia es hasta qué punto la sexualidad femenina ha sido relegada al olvido como para que su orgasmo sea considerado un "paroxismo nervioso" totalmente desligado de la sexualidad, y que el deseo sexual femenino haya sido considerado durante tantos siglos una "enfermedad".

Es más, habría que reflexionar el por qué algo que estaba totalmente normalizado e implantado en el mercado como algo beneficioso para la mujer, en cuanto se le atribuyó un carácter no médico, sino simplemente placentero fue repudiado y convertido en tabú, lo que me lleva a plantearme ¿por qué el deseo de la mujer siempre se ha considerado algo prohibido?, ¿por qué lo hemos aceptado? y, lo que es peor, ¿por qué nos lo hemos reprimido a nosotras mismas?

Todavía hoy cuando una mujer tiene un impulso sexual fuerte enseguida se le atribuyen términos patológicos como "ninfómana" o términos mucho mas despectivos como "guarra" o "puta" (aunque no tenga nada que ver con la comercialización de su sexo), mientras que ese impulso en el hombre es potenciado y admirado socialmente. ¿Quizás seguimos pensando que el deseo sexual femenino no es natural?.

 

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